Probando, probando.... 1,2, 1, 2......
domingo, 2 de marzo de 2014
En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha muchotiempo que vivía un hidalgo de los de lanza en astillero, adarga antigua, rocínflaco y galgo corredor. Una olla de algo más vaca que carnero, salpicón lasmás noches, duelos y quebrantos los sábados, lentejas los viernes, algún palominode añadidura los domingos, consumían las tres partes de su hacienda. El restodella concluían sayo de velarte, calzas de velludo para las fiestas con suspantuflos de lo mismo, los días de entre semana se honraba con su vellori delo más fino. Tenía en su casa una ama que pasaba de los cuarenta, y una sobrinaque no llegaba a los veinte, y un mozo de campo y plaza, que así ensillabael rocín como tomaba la podadera. Frisaba la edad de nuestro hidalgo con loscincuenta años, era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro;gran madrugador y amigo de la caza. Quieren decir que tenía el sobrenombrede Quijada o Quesada (que en esto hay alguna diferencia en los autores quedeste caso escriben), aunque por conjeturas verosímiles se deja entender que se llama Quijana; pero esto importa poco a nuestro cuento; basta que en la narración dél no se salga un punto de la verdad.
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